lunes, 21 de abril de 2014

Retablos

Los ángeles parieron en Aracataca un hijo: Gabriel García Márquez.
Eran los retablos de maderas astilladas por las manos del tiempo. Formaban el volado de una pequeña ventana azul cielo que se veía a lo lejos con dos contraventanas pequeñas, apenas sobresalía una diminuta silueta de cabellera negra sujetada con un sorondo en forma de cebolleta, pero su piel curtida estaba surcada por mil arrugas maquilladas con tinturas de onotos frescos y en los labios usaban manteca de cacao.
Así lucía Bartola, una viejecita a quien jamás se le veía el cuerpo porque vivía encerrada en una pequeña casa que un marido tuvo y después la había dejado sola, criando dos gatos y un perro desconocido.
Aquellos animalitos llegaron a ser en su tosca vida eternos compañeros los cuales le habitaban la vigilia perpetua. Pero Bartola no entendía y se asomada siempre espiando con el mismo vestidito clarito de tanto lavarlo y procuraba no estornudar cuando lo llevaba puesto, pues creía que iba directico a deshilacharse. 
Pero un camino llevadero la mantenía a la espera de un viajero quien había prometido regresar en poco tiempo, pues le inquietaba y prefería distraerse con todo lo que pasaba y se propuso probar sobre la palabra una conversa que entablaba ligero. Decía que el pueblo entero conocía su dulce espera; por eso verla asomada en el cuarterón no era cosa nueva.
Pero una mañana no estuvo y al mediodía tampoco; ya en la tarde preocupados los vecinos decidieron levantar el falso sostenido por un solo alambre a medio sujetar, todos pasaron y de una se desarmó; entonces rápidamente pensaron en violentar el tranquero y la encontraron cerca del tragaluz pero esta vez con un vestido nuevo, igual que siempre esperando por su amor viajero.
Ella era hermana del tío Félix, sobrina de una tía loca y nieta de una abuelita de ciento tres años; muchos la conocieron, otros la vieron por vez primera ese día, cuando la encontraron pálida y sin habla, pero a todas luces iba para otro mundo, todos sabían sin que nadie lo hubiese comentado que estaba henchida de amor y de muchos de los recuerdos inc
Columna La Mucuy 
Twitter: @migueljaimes2

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Harinas que no son “PAN”

Por Alfredo  Portillo. En la imagen anexa se pueden apreciar algunas muestras de harinas que he venido produciendo de manera artesanal para el consumo familiar. Aparecen las muestras de harinas de trigo, maíz, cambur, garbanzo y lenteja. Igualmente es posible producir harinas  de papa, apio, plátano, conchas y semillas de auyama, etc. La idea básica para ello es simplemente combinar el uso de un horno solar para procesar las materias primas deshidratables, como papas, cambures y conchas de verduras,  y una máquina de moler para procesar las materias primas ya secas como maíz, trigo y garbanzos, y las deshidratadas.
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Esta variedad de harinas amplía de manera significativa las posibilidades culinarias y el contenido nutricional de las comidas que se elaboran. Porque ya no solamente se asocia de manera tradicional el insumo harina a los productos arepa y pan, sino que se puede pensar también en la elaboración de salsas, cremas, sopas, tortillas, etc., a partir del uso de una o varias de las harinas mencionadas. Es cuestión de imaginación.
Ahora bien, se me ocurre que la idea-praxis expuesta en este artículo puede perfectamente ser reproducida por todas las personas que la consideren provechosa. Desde una persona individual, pasando por una familia, un grupo de familias, un condominio, un consejo comunal o una comuna. De esta manera ya no se tiene que depender tanto de las ya conocidas y esquivas harinas de maíz y trigo distribuidas a través de las redes públicas y privadas, sino que cada quien, de acuerdo a las posibilidades, puede producir sus propias harinas. Tan sencillo como secar y moler,  a medida que el tiempo transcurre.

alportillo@ula.ve

domingo, 20 de abril de 2014

Sumito busca Community Manager para Twitter


El cocinero venezolano Sumito Estévez manifestó recientemente a través de su cuenta @sumitoestevez su interés por contratar a un community manager para la administración y gestión de sus cuentas en Twitter. Con razones incluidas, esto fue lo que dijo:
 @sumitoestevez  14 de abr.
Mucho trabajo y cuesta mantener las cuentas de Twitter. Estoy buscando comunity manager y tengo el curriculum del de usairways ¿Será bueno?
El llamado de Sumito –y no es solo una broma para el CM de usairways– puede representar un alerta positivo en el naciente y punjante mundo de los Community Manager en Venezuela.
Para quienes no han tenido la oportunidad de saber de él, y quieran aventurarse en gestionar sus cuentas Twitter, les contamos –de entrada– que Sumito es un pionero. Sumito tiene más de 530 mil seguidores y 49 mil tuit emitidos, es decir, de Twitter sabe mucho; y de seguro su búsqueda no será para gestionar su cuenta personal sino para otras cuentas Twitter.
Adelantándose a este y otros muchos momentos Sumito escribe en su Autobiografía, publicada el jueves 11 de febrero de 2010, lo siguiente:
“Muchos son los momentos a los que le conferimos el honor de ser primigenios, casi siempre porque en nuestro inconsciente poseemos la certeza de que se trata de experiencias irrepetibles”. 
Sumito Estévez es uno de los más destacados Chef venezolanos, entusiasta de los sabores venezolanos es un militante y propulsor de iniciativas por generar una Venezuela Gastronómica. Luego de tener por muchos años a Caracas como asiento principal de su oficio, co-creador del Instituto Culinario de Caracas ICC, se mudo con su familia a la bella Isla de Margarita donde tiene su comedor Mondenque, en Pampatar, y su escuela culinaria. Sumito tiene ahora 48 años, se graduó de Físico en la Universidad de los Andes, en Mérida; emprendió entonces el hacerse cocinero de profesión e instructor por vocación, ha mantenido un exitoso espacio de difusión culinaria en el canal internacional el Gourmet desde 2003, así como constante su presencia en la radio; lector, bloguero, escritor de artículos culinarios y de opinión recogidos en reconocidos diarios nacionales y publicaciones internacionales, conferencista y divulgador gastronómico. Entre otros muchos reconocimientos recibió el “Gran Premio Tenedor de Oro de Venezuela en 2012”.
Por si fuera poco, Sumito es un pionero de las comunicaciones 2.0 en Venezuela desde sus orígenes, –para los más jóvenes– antes de la aparición de Facebook y Twitter. En 2003 fue contactado desde Argentina por la gente de El Gourmet, por intermedio de su primer Blog. En febrero de 2005, con Solidaridades arranca su Blog en Blogger, que mantiene hasta hoy.
En 2010 dice de Twitter lo siguiente:
Posiblemente por razones estrictamente generacionales no había logrado engancharme al fenómeno masivo de las redes sociales. En particular Twitter me exasperaba por sentir que era la plataforma para incurrir en dos cosas con las que no comulgo: exponer de manera de impúdica cada segundo de nuestra cotidianidad y lanzar noticias sin corroboración periodística, sin importar el tremendo daño que puede generar una noticia mal tratada. Terminé cayendo en el nido de Twitter por razones profesionales que no vienen al caso y, luego de aprender a filtrar, me encontré con una poderosa herramienta para lograr estadísticas en cuestión de segundos”
Y, en 2011 habla con claridad del tiempo que vivimos, en Un Tsunami llamado 2.0.

Con todo lo anterior ¿Por qué Sumito busca Community Manager? Mientras se despeja esta interrogante, y además del “Mucho trabajo y cuesta mantener las cuentas de Twitter”, aquí dejamos otra pista que el mismo Sumito escribió en Twitter el 15 de abril de 2014:
En Twitter nadie es 100% transparente. Todos tenemos una agenda oculta. La mía, por ejemplo, es engatusarlos para que vayan a @MondequeMgta.
Para ser Community Manager de Sumito se requerirá: mucha humildad, mucho deseo de aprender, visión periférica y pensamiento a largo plazo. La mayor de la suerte al elegido.

Foto: Cortesía El Gourmet

sábado, 12 de abril de 2014

La incertidumbre de los estudiantes universitarios

Por Alfredo Portillo. Según fuentes oficiales la matrícula universitaria en Venezuela es de  2 millones 700 mil estudiantes, lo que equivale más  o menos al 10 %  de la población total del país, distribuidos entre las universidades autónomas, universidades privadas, universidades experimentales, universidades politécnicas territoriales, institutos y colegios universitarios, Misión Sucre, academias militares e institutos de formación religiosa.
De esta significativa cantidad de estudiantes universitarios, unos cuantos miles, no sé exactamente cuántos, están siendo presa de una desagradable sensación conocida como incertidumbre que, según lo expresa alguien, “se enreda en los tobillos de la persona, hace tambalear sus rodillas, y pareciera esconderse en el fondo de su estomago”. De estos miles, una parte está activada en las calles de algunas capitales de estado de Venezuela, protestando contra el gobierno del Presidente Nicolás Maduro, luchando, según lo han manifestado, ante la incertidumbre de no ver claro el futuro. Otra parte, que permanece más bien pasiva y a la expectativa, ve con incertidumbre cómo sus clases regulares han sido interrumpidas, impidiéndoles proseguir su formación académica y avanzar en sus carreras.
A todas estas, otra parte de los estudiantes universitarios, unos cuantos miles también, sencillamente están  libres de la ya descrita sensación de incertidumbre. Estos, por suerte para ellos, continúan, seguramente  que en medio de algunas dificultades, con sus estudios de manera normal. El punto clave en todo esto es que, la enorme matrícula universitaria que existe en Venezuela en comparación con su población total, crea una suerte de mercado laboral, del lado de la demanda de puestos de trabajo y posibilidades de emprendimientos, muy competido, por lo que eso de la suspensión de las clases en algunas universidades, como que no pareciera ser un gran negocio.
alportillo@ula.ve

Montes

Por Miguel Jaimes. Gente de las montañas afirman que las hierbas siguen asociadas a los ciclos del tiempo y a los meses del año donde florecerá cada una de ellas. Su magia supone el desnudo de sus fragancias las cuales abren poros, ablandan la intranquilidad y afloran los más suaves sentimientos de relajación. Esto se da en medio de la luna rosada y parece la suerte de un astro.
Todo es debido a las peticiones de Semana Santa por quienes nunca se cansaron de habitar y entender secretos de gigantes rocosas de la Sierra Nevada. Sitios que descansan como inmortales espías al asiento de La Mucuy merideña. Este nombre viene dado desde la confección ambiental del musgo antiguo crecido bajo el resguardo de troncos blancos. Es el acuerdo de pálidos asuntos con vientos escondidos que van y vienen azotando hierbas de suaves colores.
Son las cepas que se atrevieron a brotar desde el sueño de distantes horas, encubridoras por flores y orquídeas de los tres meses que vendrán avistados de flexibles primaveras. Gigantes eternas, hijas de nenúfares ardorosos, encontradas en la repartición de estaciones etéreas, inundadas sobre lagunas de máscaras arropadas entre hielos de glaciares dormidos, atentos a la protección con velos de neviscas de indias enamoradas, quienes en cada lágrima formaron ilimitadas albercas hechizadas sin fondo ni períodos.
 Otros nombres las incluyen como Luna llena de hierba de brote, Luna de embrión y algunas tribus andinas de las altas montañas la conocían como Luna llena del pescado, a causa de los momentos en que las truchas inician la marcha nadando corriente arriba para desovar. Eran justo los días cuando aparecían soles auxiliados de los meses de abril con mayo, cuando tres clavos arroparon con nostalgias los últimos suspiros en un triunvirato de cruces que guardaron secretos de recuerdos adoloridos.
Todo será a causa de las hierbas de estolones, mínimas hojuelas delicadas y elásticas. Están en la fila de todos los verdes contiguos y nunca mueren pues sus talluelos duermen en cada estación y cada día salva sus hojas.
Columna La Mucuy 
Twitter: @migueljaimes2

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martes, 8 de abril de 2014

El enigma militar planteado por Heinz Dietrich


Por Alfredo Portillo. En su artículo “Ganadores y perdedores de los Golpes de Estado en Ucrania y Venezuela”, publicado a finales de marzo de 2014, el académico germano-mexicano Heinz Dietrich  plantea, con relación a la situación en Venezuela,  el siguiente enigma:  “Después de haber logrado plantear el conflicto social en la esfera de decisión de los militares, el siguiente paso de Washington es obvio: destruir, lo que la CIA llamaba en Chile, la inercia constitucional de los militares, es decir, su lealtad a la Constitución y al gobierno de Allende; en este caso de Maduro”. Sin duda que Dietrich acierta al trasladar su análisis sobre la situación política venezolana al final del camino. Es decir, finalmente la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) pudiera llegar a estar ante la disyuntiva de pronunciarse y actuar en caso de que la ingobernabilidad se apodere de Venezuela.
Ahora bien, el enigma a descifrar en el caso venezolano tiene que ver con la actitud que como institución y como cuerpo militar organizado tendría la FANB ante una eventualidad como la planteada, toda vez que la FANB cogobierna a Venezuela, como parte de lo que se ha dado  en llamar la alianza cívico-militar. Y muestra de ello son los cargos claves que militares activos detentan en el gobierno del Presidente Nicolas Maduro, entre los cuales destacan: Ministerio del Poder Popular (MPP) para la Defensa, MPP de Interior, Justicia y Paz, MPP de la Secretaría de la Presidencia y Seguimiento de la Gestión de Gobierno, MPP para la Alimentación y MPP para el Transporte Aéreo y Acuático. Porque habría que ver y tomar en cuenta también  el entrelazamiento de hilos que existe entre los diferentes individuos que conforman la FANB, desde los altos mandos militares, hasta la tropa y los cadetes, que en definitiva es lo que puede dar respuesta al enigma militar planteado por Dietrich. Amanecerá y veremos.

alportillo@ula.ve

Fajeros


Por Miguel Jaimes. Los fajeros eran tejidos hechos con rollos de cabuyas templadas salidos de los cortes de cueros nobles, suavizados, pero con el tiempo de no usarlos, podían volverse secos, ásperos y arrugados. En sus confecciones se les hacían unas disimuladas busaquitas donde se guardaban morocotas. Esas monedas eran importantes ya que fueron usadas en diversas transacciones, apuestas y pagos de compromisos adeudados. En aquellos tiempos todos los saldos serían sellados a punta de oro cochano. Hasta las promesas de amor se debatían en aquel metal.
Los viejos las usaban como emblemas de recia autoridad y en algunas de sus partes les clavaban sus iníciales. También les sirvieron para defenderse de los malos espíritus que salían en las horas de madrugadas detenidas, justo cuando los dueños de casa regresaban de sus farras, enfrentándolos con fajeros que estaban bendecidos, descruzados y protegidos por las fuerzas divinas.
Con estos fajeros cuerearon a los espíritus burlones. Por esa razón quienes los llevaban puestos a la cintura como cintos de autoridad representaban amuletos de protección y con ellos podían salir y andar por caminos ocultos, más cuando la Luna estaba llena aprovechada de zánganos ocultos, los del más allá, quienes salían a espantar como aparecidos indeseados.
El grosor, color y elegancia de aquellos cueros dieron autoridad y respeto. En muchos de ellos iba terciado un puñal o colgaba un afilado machete con mango pulido de cacho de venado; otros llevaban cartuchos de balas con un revólver reluciente bien guardadito para las necesidades oportunas y muy necesarias.
Algunos de aquellos fueron heredados de padres a hijos llegando a usarlos los conchabados a quienes se les veía apretujárselos en sus cinturas. Constreñidos quedaban por la seguridad de las gruesas hebillas, realizadas en bronce, lucían alisadas, tenían de a dos y hasta de tres ganchos o pasadores para que se vieran bien ajustadas. Esos garabatos entraban suavemente en agujeros muy gruesos; por eso algunos llegaron a pesar hasta quince kilos.
Columna La Mucuy 
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martes, 1 de abril de 2014

Está entrampada la ULA


Por Alfredo Portillo. Escuché con atención la intervención del Ministro de Educación Universitaria, Ricardo Menéndez, en el Consejo Universitario (CU) de la Universidad de Los Andes (ULA) realizado el 31 de marzo de 2014. También escuché luego los comentarios, solicitudes y preguntas que al ministro visitante le hicieran los diferentes miembros del CU. Algunos hicieron referencia a la situación de suspensión de actividades en que se encuentra la ULA debido al estado de convulsión por la que atraviesa la ciudad de Mérida, otros solicitaron recursos y apoyo para la construcción de planta física y dotación de bibliotecas, otros más insinuaron que no habrá reinicio de clases hasta que no cese la represión y se solucionen todos los problemas por los que atraviesa Venezuela, y uno que otro preguntó por los planes que tiene el gobierno nacional para el sector universitario en general, en materia de seguridad, presupuesto, transporte y salud.
Me imagino que el Ministro Menéndez, en un tiempo prudencial, con toda la información que debe haber obtenido en ese CU, tomará algunas decisiones y dará respuesta tanto a las solicitudes como a las preguntas. Sin embargo, la cosa no pareciera ser tan sencilla. El asunto es por dónde comenzar, es decir, cuál debe ser el punto de partida. ¿Se inician las gestiones para ampliar la planta física de la ULA y dotarla de más bibliotecas sin que haya un compromiso formal de reiniciar las clases? ¿Se reinician las clases sin que se haya solucionado el problema de la obstrucción de las vías públicas en que se encuentra la ciudad de Mérida? ¿Habrá que esperar a que quienes mantienen la posición de mantener la suspensión de clases se den por satisfechos con relación a la solución de todos los problemas por los que atraviesa el país? ¿O es que de verdad la ULA está entrampada y no logra ver la luz al final del túnel?
 alportillo@ula.ve