Por Alfredo Portillo. El 23 de mayo de 2013 se realizó en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Autónoma de México (UNAM), el Primer Coloquio sobre Geopolítica de las Religiones, organizado por el Dr. Leopoldo González Aguayo, en el cual participaron como ponentes, destacados académicos mexicanos, entre los que se cuentan Xavier Noguez, Patricia Galeana, Manuel Olimón Nolasco y Linda Rosa Manzanilla. A dicho evento tuve la oportunidad de asistir en representación de la Universidad de Los Andes (Mérida – Venezuela), para presentar la ponencia intitulada Geopolítica de las Religiones.
Al hablar de geopolítica de las
religiones debemos referirnos a las rivalidades
de poder en el territorio, en las que participan seres humanos que
pueden ser identificados como seguidores de determinada religión. Es decir,
seres humanos que actúan de acuerdo a, o en nombre de, los preceptos u
orientaciones de algo que se llama religión, que puede ser definida, de manera
sencilla, como el conjunto de creencias, prácticas y ritos específicos que
definen las relaciones entre el ser humano y la divinidad, pero que también
crea lazos de solidaridad e identidad entre los seres humanos de un mismo credo.
El asunto clave en todo esto es
que, como no hay una sola religión, sino varias religiones, y en cada una de
ellas hay varias tendencias, eso da lugar a la existencia de múltiples
agrupaciones humanas diferenciadas religiosamente unas de otras. Luego, como
ellas forman parte de territorios, entonces se produce una diferenciación
territorial religiosa, que al ser
representada sobre un mapa, da lugar a
un mosaico multicolor religioso, base precisamente de la geopolítica de
las religiones.
Resulta de interés en estos días,
el caso de las rivalidades de poder que
se han manifestado en territorio birmano (Myanmar), a través de los ataques de
que han venido siendo objeto los miembros de la etnia musulmana de los rohingya, específicamente en el Estado
de Rakhine. Muchos de ellos han tenido que huir hacia la vecina Bangladesh. Los
ataques son atribuidos a extremistas
budistas con el apoyo del gobierno de Myanmar. Eso ha traído la reacción de
organizaciones musulmanes que han denunciado esa situación, entre las que están
el Comité Internacional de Derechos Humanos Islámicos y el Frente de Defensores
del Islam de Indonesia.
Otro caso de interés es el de la
organización islámica Boko Haram, surgida a comienzos de la década del 2000 en
Maiduguri, capital del estado de Borno, al noroeste de Nigeria, que ha venido
desarrollando una estrategia geopolítica a través de sistemáticos atentados contra la población
cristiana y contra musulmanes moderados. Las cifras indican que en el año 2010
realizaron 85 atentados, impactando en 4 estados, con un saldo de 85 muertos,
mientras que en el año 2012 se registraron 285 atentados, impactando en 12
estados, con un saldo de 952 personas fallecidas. Ahora están en la fase de
internacionalización de la estrategia, en alianza con otras organizaciones como
Al Qaeda, Al Shabaab y AQMI.
Finalmente está el caso de la
estrategia geopolítica religiosa desarrollada por los pentecostales en Brasil, lo que les ha
permitido representar, en conjunto con los evangélicos tradicionales, el 22 %
de la población total de ese país para el año 2012, en comparación con el 15 %
que representaban para el año 2000. La
estrategia ha implicado el establecimiento territorial de numerosas iglesias a
lo largo del siglo XX y lo que va del XXI, comenzando por la Iglesia Asamblea
de Dios en 1909, pasando por otras iglesias como la Iglesia del Evangelio
Cuadrangular, la Iglesia Evangélica Pentecostal “Brasil para Cristo”, la
Iglesia Pentecostal “Dios es Amor”, hasta llegar a la poderosa Iglesia Universal
del Reino de Dios. Un tema éste que sin duda resulta apasionante y clave para
entender la futura evolución de la humanidad toda.
alportillo@ula.ve




